Las imágenes no podían ser mejores; ni que las hubiese elegido el mismísimo Benjamín Netanyahu. Los dos líderes eran todo-sonrisas, declarando que las discusiones habían sido excelentes y en torno a temas específicos. Apretones de mano, palabras de reconocimiento y aprecio -donde antes- hubo recriminaciones y dudas. Barack Obama sostuvo que el lazo con Israel es "indestructible" y Benjamín Netanyahu dijo que los comentarios acerca del deterioro de las relaciones entre EEUU e Israel eran "completamente falsos".Diversos corresponsales de prensa y televisión dijeron que la reunión bilateral del pasado martes 6 de julio, había sido muy cordial y que la primera dama estadounidense, Michelle Obama, había invitado a la esposa del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; Sara, a tomar una "tradicional" taza de té por la tarde.
Y mientas ambos jefes de estado enfatizaban cuan firme era su unión, fue imposible dejar de notar a los manifestantes en Lafayette Park, frente a la Casa Blanca, que gritaban: "No más ayuda a Israel. Fin al bloqueo de Gaza".
En su estadía de tres días, Netanyahu viajó a Nueva York a una reunión con el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon y se dirigió -también- a líderes Judío-Americanos, de la poderosa AIPAC.
¿Verdades o "pura política"?
Después de meses de tensiones y desconfianzas, el presidente Obama dijo que Netanyahu era "un hombre de paz", dándole a Israel lo que podríamos llamar "luz verde" en cuanto a la transparencia necesaria en torno a su (sospechado) programa nuclear, invocando para ello "las necesidades únicas en torno a su seguridad".
Lejos, ya, de amargas recriminaciones y de exigencias de detener el programa de construcción de asentamientos en la Ribera Occidental, lo que primó fueron las alabanzas ante: "... el trabajo realizado en diversas áreas de la burocracia gubernamental y judicial...", como también ante "el control (y freno) demostrado en los últimos meses..."
Se vio al presidente Obama encaminar a Netanyahu a su carro, para intentar quizá demostrar, así, que ambos líderes eran nuevamente "amigos del alma" (aunque nunca lo fueron pero ahora así parece...) y que toda tensión que (con toda seguridad) existió, había sido superada. Un contraste marcado en relación a la visita del primer ministro en marzo último en que no hubo ni fotos, ni apretones de mano, ni tampoco declaraciones conjuntas.
El nuevo mensaje de unidad, dejó en claro que la relación entre ambos mandatarios, se encuentra nuevamente encaminada.
¿Qué hay detrás de todo este despliegue?
La culminación de meses de desarrollar una narrativa diferente a través de la cual el presidente exigió nuevamente una resolución de las Naciones Unidas contra el plan nuclear de Irán, firmó un proyecto de ley imponiendo nuevas sanciones en contra del régimen de Teherán y los esfuerzos que su administración ha realizado por disminuir la presión internacional en torno a una investigación del caso de la flotilla que se dirigía a Gaza, ayudaron a mejorar las relaciones con Netanyahu, quien junto a su delegación, abandonó Washington satisfecho de que el presidente habría "comprendido" las necesidades que Israel tiene en cuanto a su seguridad.
Pero, más allá del cambio en el tono de la conversación para beneficio de las cámaras, permanecen porfiadamente vigentes una serie de temas difíciles y complejos, que tanto Israel como los EEUU, deberán enfrentar en los meses venideros. Los detalles de lo que sucederá a partir de ahora son confusos, poco claros y podrían conducir a nuevas tensiones en el otoño, cuando el plazo de diez meses de congelación de nuevos asentamientos, se vence. Ambos líderes estuvieron de acuerdo de que se debe avanzar en las, así llamadas, "conversaciones de proximidad" (que consisten, básicamente, en gestiones diplomáticas llevadas a cabo por el enviado estadounidense a la región, George Mitchell) a negociaciones directas. Pero el impasse está en que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, que se ha negado a reanudar dichas conversaciones sin que se adopte un congelamiento definitivo de las construcciones, mientras que Netanyahu se resiste a dicha exigencia hasta el momento en que las negociaciones se reanuden nuevamente. (¡Como dice el refrán, palos porque boga y palos porque no boga!)
El presidente Barack Obama fijó un límite de cuando deberían comenzar dichas conversaciones, antes del plazo oficial del congelamiento en septiembre, sugiriendo que se crearía de esa forma, un clima de confianza en el cual "todos se sentirían invirtiendo en el éxito del proceso..."
Ambos mandatarios hablaron de implementar "medidas de construcción de confianzas" a través de las cuales tanto israelíes como palestinos se comprometerían a crear un medio ambiente favorable para las negociaciones directas. Obama quiere que Israel "amplíe el horizonte" (¿flexibilice?) del control de la seguridad palestina en la Ribera Occidental más allá de las ciudades que controla en el presente, citando los avances hechos por Abbas y el primer ministro Salam Fayyad. Pero no está claro si es que Israel se siente suficientemente seguro para darles mayores responsabilidades a los palestinos.
Obama dijo el martes, en términos muy claros, que confiaba en Netanyahu. Se asume que el primer ministro israelí, debe haberle dado certezas (en privado) de los pasos que está dispuesto a dar. Antes de la reunión, los oficiales de la administración Obama y el mismo presidente después de ella, afirmaron enfáticamente ante la prensa, junto a Netanyahu, que avanzar hacia la negociación directa era un punto importante de la agenda. Pero, éste último dijo en declaraciones (en el programa de televisión "Larry King Live" del miércoles por la noche, como también a otros medios), que el proceso de paz no es la cuestión número a considerar y que la amenaza que representa Irán para las cuestiones de seguridad del Estado de Israel, son primordiales.
Analizando la próxima jugada política
Los expertos en el tema piensan que si las negociaciones (conversaciones) directas no comienzan pronto, las posibilidades para un avance concreto, se verán seriamente menoscabadas. Los palestinos con toda seguridad, se negarán a sostener cualquier conversación si no se congela totalmente la construcción de asentamientos. Y a medida que se acercan las elecciones de fin de año en los EEUU, Netanyahu podría jugárselas por el apoyo de los republicanos ganando en muchas áreas de su propio interés político y debilitando a la vez, la posición de Obama. Netanyahu enfrenta también serios problemas de política doméstica, de modo que le conviene postergar cualquier decisión definitiva en torno al tema.
Las esperanzas están puestas en que la reunión del martes pasado, haya posibilitado al menos un paso hacia el avance en el proceso de paz. La prueba de ello la tendremos cuando se presente el primer obstáculo en el difícil camino hacia septiembre.
¿Verdades o "pura retórica"?
Saeb Erekat, el negociador palestino sostuvo que: "... nosotros queremos reanudar las negociaciones directas, pero el problema está en que la tierra que se supone será (es) el Estado Palestino, se ha utilizado toda en los asentamientos... Netanyahu tiene que elegir entre la paz y dichos asentamientos..."
Obama, por otro lado, sostuvo que: "... creo que el primer ministro Netanyahu quiere la paz y que está dispuesto a arriesgarse por ella..."
Netanyahu, a su turno, aseguró que: "... se tomarían medidas en los próximos días para avanzar en el proceso de paz...", sin dar detalles de lo que ello significa concretamente.
Nada claro. Lo que sí podemos afirmar con certeza, es que el clima y la atmósfera que se creó fueron de éxito; de hecho, escucharlos hace pensar que nunca hubo problemas entre ellos. Pero en cuanto a cosas concretas, en cuanto a la sustancia de lo ocurrido la realidad indica que -parafraseando a Shakespeare- todo es "mucho ruido y pocas nueces..."
Se esperaba que Obama le pidiera a Netanyahu congelar más allá de septiembre la construcción de asentamientos en los territorios ocupados, pero al parecer no sucedió así.
Mientras tanto...
El grupo israelí de Derechos Humanos, B'Tselem, sostuvo que los asentamientos ocupan ahora el 40% de toda la tierra en la ocupada en la Ribera Occidental. Dicho grupo, informa que Israel "...viola sistemáticamente (reinterpretándolas) las leyes internacionales y nacionales que plantean una solución de dos estados soberanos e independientes..."
Nada nuevo bajo el sol.
El panorama continúa siendo incierto y poco esperanzador.
*Socióloga, Ph.D.