Obama siempre sostuvo, desde los días de su campaña presidencial, que él era un "multi-tasker", o sea, capaz de lidiar con muchos problemas a la vez. Y lo es, así lo ha demostrado su capacidad para tratar con la multiplicidad de problemas nacionales e internacionales que exigen su atención. Para comenzar, podría decirse que a en el plano interno (en lo referido a la política nacional), los problemas más urgentes tienen que ver con una persistente crisis económica que no parece tener fin, un alto nivel de desempleo, una lucha tenaz y desgastadora para finalmente lograr una reforma al sistema de salud, una necesaria e imperiosa reforma al sistema educacional y al sistema de inmigración del país y ahora en el último mes, lidiar con la compañía petrolera BP (British Petroleum) en su mentirosa incapacidad para tratar el desastre ecológico (de ya casi 60 días) del que son responsables frente a las costas de los estados de Alabama, Mississippi, Louisiana y Florida; ello representa el fin traumático de un estilo de vida, una cultura e industria pesquera y de turismo si es que BP no paga las compensaciones billonarias que significa el hacerse cargo de la catástrofe ecológica más grande de los Estados Unidos de Norteamérica.En el plano internacional, la política exterior de la administración Obama está sometida a serias tensiones. Las bajas estadounidenses y de las fuerzas de Coalición en Afganistán, se incrementan trágicamente en medio de avances lentos y difíciles de medir, en contra de las fuerzas del Talibán que se extienden hasta territorio pakistaní; de hecho, el pasado 9 de junio, un convoy con destino a las tropas estadounidenses estacionadas en Afganistán, fue atacado a pocos kilómetros de Islamabad, la capital de dicho país. El apoyo de los EEUU a Corea del Sur ante el ataque y hundimiento por parte de Corea del Norte de una de sus fragatas, en momentos en que la nunca terminada guerra (recordemos que lo que se vive allí, es una frágil y delicada situación de Armisticio), enciende odios, apetitos geopolíticos y peligros bélicos latentes; la creciente y necesaria presión ejercida por los EEUU para que las Naciones Unidas se decidieran a imponer mayores sanciones al régimen militar/teocrático de Irán en torno a su programa nuclear, y que necesitaba el apoyo de China y Rusia, el compromiso que tiene la administración Obama con Israel y la Autoridad Palestina para el logro de una paz estable en la región que implica el reconocimiento y la creación de dos estados separados, independientes y soberanos son una clara evidencia de la complejidad que el presidente Obama debe considerar en el mapa de decisiones que lo ocupan.
Por ello, el ataque realizado por comandos especiales y ordenado por el gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a la flotilla de ayuda internacional de la organización Free Gaza -entre otras-, que partió desde Turquía con destino a Gaza, fue en un momento, al menos, incómodo.
Las justificaciones y críticas que se hacen en torno a dicha decisión, no eliminan del mapa mundial la condena, la crítica, el dolor, la frustración y la atónita perplejidad ante lo sucedido. Desde el interior de Israel surgieron voces de crítica (Amos Oz en un artículo del New York Times y David Grossman en el diario "Haaretz" y en el Knesset mismo por representantes de Kadima) ante un hecho que ha aislado a Israel a nivel mundial y ha elevado la vulnerabilidad que tiene en la región. El único país en la zona que tenía buenas relaciones económicas y diplomáticas con Israel, Turquía, está al centro de la controversia (y también cómplice) que costó la vida de nueve de sus ciudadanos, uno de doble nacionalidad estadounidense.
Situaciones tensas
No nos olvidemos que la relación entre EEUU e Israel se encontraba ya tensionada desde la última y fallida visita del primer ministro israelí, y que una nueva reunión entre Obama y Netanyahu había sido convocada especialmente para esta semana, por su Jefe de Gabinete, Rahm Emanuel en un viaje personal a Jerusalem.
Mal momento para un hecho que ha dejado a Israel en un mal pie frente al mundo, a Hamas fortalecido a nivel internacional, a los palestinos de Gaza igual de pobres y a Obama y su administración, entre la espada y la pared.
Voces discordantes
El pasado lunes 7 de Junio, la veterana periodista Helen Thomas (cumple 90 años en agosto próximo) tuvo que "renunciar" a su puesto en la Sala de Prensa de la Casa Blanca (el único que tenía nombre asignado) después que perder la compostura frente a Robert Gibbs, Encargado de Prensa de Obama, preguntándole sobre lo ocurrido: "¿Qué tiene que hacer Israel para que la administración lo condene?" ; a la salida hace el comentario de que: "Esta gente tiene que mandarse a cambiar de Palestina... regresar a su hogar..." Cuando otro periodista le pregunta que a dónde, contesta: "Polonia, Alemania, los EEUU pues... son una fuerza de ocupación..." (¡!)
Nadie ha logrado que el presidente Obama, ni tampoco sus personeros hagan una crítica condenatoria de Israel. En todas sus declaraciones hace presente de que ambas partes deben darse cuenta de que el actual status quo no le es útil a nadie. Que Israel tiene el derecho legítimo a defender y a proteger su seguridad y existencia, que los palestinos en Gaza necesitan tener empleos, construir de nuevo y prosperar en paz. Ha encontrado y ofrecido apoyo al presidente Abbas de la Autoridad Palestina que lo visitó el día de hoy, afirmando que los EEUU necesitan la seguridad de que la ayuda que se envía, le llegue a la gente que lo necesita.
Lo cierto es que el presidente no se hace parte de la condena a ciegas ni tampoco de las posturas condenatorias, que existen en relación a Israel. Obama es una persona de compromisos equilibrados y racionales. No es anti-israelí como muchos esperan. El presidente Obama, intenta mediar políticamente, por ello los EEUU apoyaron desde el comienzo del hecho, una comisión investigadora propuesta por las Naciones Unidas (que Israel ha rechazado...) la verdad más allá de los prejuicios, mentiras y manipulaciones.
Aunque, quizás, sea difícil aceptarlo por algunos gobierno, la lucha de Israel es también la lucha de todo el mundo. Eso es lo que Obama y su administración, cautelan cuidadosamente. Y así debe ser en un mundo complejo y difícil en donde, como ha dicho repetidas veces en torno a este conflicto y en torno a Irán: "la retórica vacía no conduce a nada positivo, a ninguna solución... las palabras tienen que significar algo concreto..."
*Socióloga, Ph.D