Otros capítulos de violencia política
Informe de Martín Dileva (Desde Buenos Aires)
Dentro de los innumerables actos de violencia ocurridos en los últimos veinte años en la región, se pueden destacar cuatro en particular que sacudieron a Medio Oriente. Hechos que marcaron a fuego la política interna y externa de los países de la zona, los magnicidios de cuatro líderes de la región tuvieron motivos diferentes. A continuación una breve reseña de cada uno de ellos.
Anwar el-Sadat:
En 1981 el asesinato del Presidente de Egipto Anwar el-Sadat, por parte de la Hermandad Musulmana egipcia, se convirtió en el primer caso de magnicidio ejecutado por radicales islamistas. Estos no podían aceptar que Sadat hubiera firmado la paz con Israel, representación máxima (junto a Estados Unidos) del “Mal en la Tierra”.
Bashir Gemayel
En agosto de 1982, algo aliviados del feroz cerrojo sirio, los libaneses eligieron presidente del país al jefe de la Falange Cristiana, Bashir Gemayel. Un par de semanas después, Gemayel cayó asesinado en su cuartel general por una carga de explosivos (según versiones colocada por un agente sirio). Su muerte no sólo fue un ataque directo a una posible paz en el Líbano sino que además desencadenó un extraordinario deseo de venganza entre sus seguidores, que eran árabes pero no musulmanes y que además deseaban mantener una independencia que veían directamente amenazada por la OLP y Siria.
Itzjak Rabin
A lo largo de 1995 aumentaron las actividades de los partidos de derecha contra su gobierno y los tratados firmados con los palestinos. La extrema derecha obstaculizaba caminos, estableció asentamientos ilegales y se enfrentó con el ejército y la policía. El gobierno y las fuerzas de seguridad casi no actuaron contra los provocadores, estando convencidos que no peligraba la vida de los dirigentes del Estado, ya que "un judío no atentaría contra otro judío".El 4 de noviembre de 1995 esta premisa perdió su validez: un extremista religioso judío, llamado Igal Amir, disparó al primer ministro y lo mató, poco después de pronunciar un discurso en una manifestación en favor de la paz, en la Plaza Malkei de Tel-Aviv. El asesinato del Primer Ministro sacó a la luz la fractura profunda y la oposición presentes en la sociedad israelí.
Rafik Hariri
El 14 de febrero de este año un coche bomba mató al antiguo primer ministro libanés, Rafik Hariri, un multimillonario que había dirigido la reconstrucción del país después de la guerra civil. El grupo “Al Nasir Yihad” afirmó, en un video enviado a la cadena de televisión Al Yazira, que había llevado a cabo el atentado. El asesinato sorprendió al Líbano, y generó una ola de estupor dentro y fuera de la región de Oriente Medio.
El asesinato de Anwar El Sadat
Por Alicia Benmergui* (Desde Buenos Aires)
El asesinato del presidente Anwar El Sadat ocurrido el 6 de octubre de 1981, se inscribe dentro del paralelismo que podría establecerse con el asesinato de Itzjak Rabin, en esa extraña y peligrosa mezcla de nacionalismo, religión y fundamentalismo que mantiene a los países de Medio Oriente en una situación inestable y peligrosa, para la paz y el progreso de la región.
Ambos, el presidente Sadat y el primer ministro Rabin fueron asesinados por sectores fundamentalistas que intentan imponer sus creencias religiosas en cuestiones políticas y económicas que dificultan las soluciones, tal vez no las mejores o las mas deseables, y lograr algún tipo de arreglo que permita mejorar las condiciones de vida de pobreza y atraso crónico de las sociedades musulmanas de la región y contribuir paulatinamente a atenuar la inseguridad y la indefinición que agravan el conflicto israelí-palestino.
La historia personal de Sadat y su trágico final deben ser comprendidos como parte de un contexto político de los años en que vivió y que aun continúa.
Provenía de una familia de humilde origen, ingresó a la Academia Militar, posiblemente una de las pocas vías de ascenso social y económico para los jóvenes de su condición. Por aquella época, Egipto estaba dominado económicamente por un pequeño grupo de familias terratenientes que poseía la tercera parte de las tierras del país, gobernado por una monarquía débil y corrupta, encabezada por el rey Faruk, y cuya política se hallaba en manos de la dominación británica.
Es importante tener en cuenta que en la época previa a la década del cuarenta el mundo árabe no consideraba a Egipto como a uno de los suyos y los mismos egipcios se consideraban una nación totalmente diferente tanto geográfica como étnicamente.
Fue un refugiado iraquí, Sati.al Husri, uno de los exponentes más importantes del nacionalismo árabe el que convenció por lo menos a una parte de la sociedad, de que formaba parte de la Nación Arabe. Un grupo de oficiales del ejército influidos por estas ideas, formaron una sociedad revolucionaria secreta: los “Oficiales Libres” entre los que se hallaban Nasser y Sadat, (quien fue prisionero de los británicos en dos ocasiones por mantener contactos con las fuerzas nazis, y que también fue absuelto de la acusación de asesinato de un político partidario de los británicos. El objetivo de esta sociedad secreta militar era derrocar al rey y expulsar a los ingleses.
La construcción del poder político en Egipto.
En 1948 se produjo la derrota del ejército egipcio (baluarte de la monarquía egipcia) en la Guerra de Independencia de Israel. Egipto se debatía en una situación muy seria: una pobreza extrema, enfermedades y una crónica ignorancia de la mayor parte de la población que estaba siendo captada por un grupo de fanáticos, la Hermandad Musulmana. De modo que frente a este panorama, el ejército tomó el poder en 1952, movimiento del que formó parte Sadat. Al poco tiempo Nasser, el verdadero poder en las sombras, tomó el gobierno, instalando un solo partido político produciendo reformas de carácter socialista, entre ellas la reforma agraria y la nacionalización de los recursos estatales, en manos de los ingleses y de los sectores dominantes hecho que le valió el rechazo de las naciones de Occidente, por lo que se volcó al apoyo soviético.
En 1953 abolió la monarquía, en 1954 negoció con los ingleses el fin de 72 años de dominación. En los años siguientes se produjeron diversos cambios políticos en los países árabes que aun con los conflictos que se suscitaron, no pusieron en cuestión la popularidad de Naser que se convirtió en el líder con mayor notoriedad y apoyo en todo el Medio Oriente y su figura impulsó el nacionalismo árabe, especialmente entre los sectores populares, los jóvenes y los estudiantes. En 1956 la Guerra del Canal de Suez, librada contra ingleses, franceses e israelíes logró un gran aumento de su popularidad pese a la derrota. Paulatinamente Nasser se enemistó con todos los gobiernos de la región, calificándolos de reaccionarios. Egipto se embarcó en diversos conflictos que culminaron con su derrota fulminante a manos de los israelíes en junio de l967, en la Guerra de los Seis Días. Esta derrota causó un cataclismo en el mundo árabe poniendo en juego el liderazgo de Nasser y Egipto y su gobierno acusado de corrupto. Sin embargo, al renunciar fue aclamado por la sociedad, retomando el poder y recobrando su rol predominante en el panarabismo. Cuando muere en 1970 de un ataque al corazón es sucedido por Anwar el Sadat, quien fue elegido presidente de la república. No era fácil competir con una figura de la envergadura de Nasser, pero Sadat rápidamente ganó popularidad con la reconstrucción de la fuerza militar egipcia, tomando la iniciativa en un primer momento exitosa, en 1973 con la Guerra del Yom Kipur. Pese a que finalmente fue derrotado por los israelíes, su éxito inicial le hizo ganar gran popularidad porque había contribuido a debilitar el mito de la invencibilidad israelí. Esa gloria, el orgullo nacional de algún modo recuperado, le dieron el crédito que le permitió dar un viraje a la política exterior egipcia, abandonando los lazos con la Unión Soviética y estableciendo estrechas relaciones con los Estados Unidos y con la intención de atraer inversiones y el capital extranjero occidental, ideó un programa de liberalización económica, y eliminó todo intento de oposición política, en especial entre los grupos fundamentalistas musulmanes.
En 1977, Egipto tenía graves problemas económicos, la guerra del Yemen, y el endeudamiento externo provocado por las cuatro guerras que Egipto había librado con Israel habían dejado la economía del país en condiciones ruinosas, así que Sadat decidió tomar el riesgo de viajar a Jerusalén, con la opinión pública adversa de los países árabes y musulmanes. Allí fijó las condiciones por las que se comprometería al reconocimiento diplomático del Estado de Israel. Este acto sumamente audaz por su parte produjo el segundo encuentro en 1978 con el primer ministro israelí Menajem Beguin, realizado en Camp David (Maryland, Estados Unidos), teniendo como garante al presidente estadounidense Jimmy Carter. En marzo de 1979 se firmó en Washington un tratado de paz entre Israel y Egipto; por este hecho recibió, junto con Beguin, el Premio Nobel de la Paz en 1978. A partir de esa fecha se produjo la gradual retirada israelí de la península del Sinaí. Los líderes árabes miraron con muy malos ojos este tratado y el odio de los fundamentalistas musulmanes, muchos de los cuales eran integrantes del ejército egipcio, organizó una conspiración que terminó con el asesinato de Sadat. Catorce años después se produciría el asesinato del Primer Ministro israelí, Itzjak Rabin, en una jornada alegre festejando la paz, rodeado de jóvenes jubilosos, atacado por un fundamentalista judío que en nombre de Dios terminó con una iniciativa que fue reforzada por terribles atentados de fundamentalistas musulmanes. Las consecuencias se verían en un largo período de dolor y sufrimiento para ambos pueblos, cuyos fundamentalismos terminaron con todos los esfuerzos para lograr la tan ansiada paz.
*Historiadora, investigadora y conferencista.
El anunciado final de Rafik Hariri
Por Lic. Erwin Viera* (Desde Buenos Aires)
El magnicidio de Rafik Hariri bien se podría titular “crónica de una muerte anunciada”, ya que a partir de la reunión que el entonces primer ministro libanés tuvo con el presidente de Siria, en Damasco el 26 de agosto del pasado año, su destino estaba marcado a fuego. En dicho encuentro, Bashar Assad le informó sobre la conveniencia de prolongar el mandato del actual presidente libanés, Emile Lahoud, estrecho aliado de Siria, y enconado rival político del malogrado Hariri.
Según los datos aportados por el Informe Mehlis (Comisión de Investigación Independiente del Consejo de Seguridad de la ONU), en la mencionada reunión entre el gobernante sirio y Rafik Hariri, Assad pronuncio una amenaza contra el segundo, al referirse que Lahoud permanecería en el poder, o la cabeza de Hariri rodaría. Seis testigos de la comitiva del ex premier libanés ratificaron sus dichos ante esta Comisión de la ONU.
Cronología de los eventos más salientes: Año 2004
2 de septiembre: A la semana de haberse reunido Bashar Assad con Hariri el Consejo de Seguridad de la ONU, aprueba la Resolución 1559, en donde instaba al gobierno sirio a retirar sus tropas de territorio libanés, como así también desmantelar las diversas facciones armadas , en especial el Hezbollah. Dicha resolución contaba con el beneplácito de Estados Unidos y Francia respectivamente.
3 de septiembre El bloque de legisladores partidarios de Hariri aprueba la enmienda constitucional promovida por Siria de extender el mandato presidencial de Emile Lahoud por tres años más.
7 de septiembre : Se produce renuncias masivas del gabinete presidencial, en donde el Ministro de Economía (Marwan Hamadeh), el Ministro de Cultura (Ghazi Aridi), el Ministro para Asuntos de los Refugiados (Abdullah Farhat) y el Ministro de Desarrollo (Farz Bouiez) dejan sus cargos en protesta por la enmienda constitucional.
9 de septiembre: Rafik Hariri presenta su renuncia al cargo de primer ministro.
1 de octubre: Atentado contra el ex ministro de economía de Hariri, Marwan Hamadeh, en Beirut (salió ileso).
4 de octubre: Reasume Hariri como Primer Ministro.
11 de octubre: El presidente sirio Assad critica la resolución de la ONU.
19 de octubre: El Consejo de Seguridad de la ONU se expide informando que no se ha acatado la resolución 1559.
20 de octubre: El presidente del Líbano, Emile Lahoud le acepta la renuncia a Rafik Hariri. Se nombra a Omar Karame como Primer Ministro.
Año 2005:
14 de febrero: El asesinato de Hariri ocurrió a las 12.50hs hora local, luego que el ex Primer Ministro y su comitiva abandonaran la Plaza Nejhme para dirigirse hacia el Palacio Kuraytem. La caravana estaba compuesta de 6 autos, tres de ellos eran su custodia personal, una asignada por el gobierno libanés, en otro coche viajaba Hariri acompañado del miembro del Parlamento Bassel Fleyhan, y en el último se hallaba un equipo de paramédicos. Cuando la comitiva se hallaba pasando frente al Hotel Saint George y la calle Minae al-Hojn sucedió una enorme explosión que terminó con la vida de Hariri y 22 personas más. Poco después, el Director de la Cadena noticiosa árabe Al- Jazeera en Beirut, Ghassan Ben Jeddou recibió cuatros llamados telefónicos, en donde un ignoto grupo islámico ( Nasra and Jihad Group en la Gran Siria) se atribuía el atentado, además de indicar en donde se hallaba una cinta de video en la cual se mostraba al ciudadano iraqui Ahmed Abu Adass clamando por su responsabilidad en el atentado.
Al mismo tiempo, la periodista Leila Bassam de la Agencia Reuters recibió un llamado anónimo, asumiendo el mismo y desconocido grupo la responsabilidad del hecho.
Según lo informado por el reporte de la comisión de investigación de la ONU, Hariri se hallaba bajo vigilancia de los servicios de inteligencia , desde enero del 2005.
De lo que podemos analizar al hacer una pormenorizada lectura a lo largo del informe, hay varios elementos a tener en cuenta:
· Se ha podido comprobar que fue un coche bomba cargado con 1000 kilos de TNT ( explosivo militar), que el vehículo era una camioneta Mitsubishi Canter, que había sido reportada como robada en octubre del 2004 ,en la ciudad de Sagamihara en Japón
· Que había ingresado al Líbano por la frontera con Siria, siendo su conductor un militar sirio de la 10ma. Brigada.
· Se usaron teléfonos con tarjetas, en donde varias llamadas de esos teléfonos estuvieron realizadas hacia dependencias oficiales libanesas y sirias respectivamente.
· A su vez, se pudo constatar que los teléfonos celulares pre-pagos, habían realizados llamadas desde los lugares que se hallaba Hariri, denotando un seguimiento pormenorizado de los movimientos de la víctima.
· Que el grupo terrorista que se adjudico el atentado no está reconocido por ningún servicio de inteligencia de Medio Oriente.
· Que Ahmed Abu Hadas estaba desaparecido desde el 15 de enero hasta la fecha. No se han encontrado datos ni pruebas de que haya sido el conductor suicida.
· Se pudo visualizar la poca disposición oficial por investigar el hecho, que arrojó arrojando varias anomalías.
¿Por qué Hariri?
Las explicaciones del porque del atentado conducen a varias líneas entrecruzadas. La primera era que Hariri era una poderosa influencia, tanto al interior del Líbano como para la región, que asimismo mantenía excelentes nexos con Francia, y con Israel. En declaraciones publicas del general sirio Rustam Ghazali, Hariri se estaba tornando un personaje político que incomodaba los intereses de Siria en el Líbano, como así también, su postura pro-Israel le valió el encono de varios bandos.
Podríamos pensar que tanto el presidente libanés Emile Lahoud como su sostén político, el presidente sirio Bashar al-Assad , percibían al ex premier libanés como una amenaza. Hariri era un hombre de negocios que sabía que el Líbano debía integrarse al mundo, liberarse de la influencia siria, y desarmar la facción armada del Hezbollah. Su pensamiento estaba en consonancia con lo solicitado por la Resolución 1559 de la ONU, causando un gran malestar al tandem Lahoud - al-Assad. Esto derivó en la necesidad de eliminar a un importantísimo enemigo político para poder sostener el régimen hasta ahora imperante. Lo que no sabían era las consecuencias impredecibles de este asesinato y los cambios y derivaciones impensadas que tendrían para Siria y el Líbano.
Itzjak Rabin: guerrero de la paz.
Por Ingrid Hecker-Perry*(Desde Nueva York)
Sin lugar a dudas, el magnicidio que más golpeó a un intento pacificador en el convulsionado Medio Oriente, fue el asesinato del entonces primer ministro israelí Itzak Rabin, ocurrido el 4 de noviembre de 1995. A contramano de los que muchos auguraban para un posible desenlace trágico de su vida, el disparo que cegó su vida no provino del campo árabe, sino que fue un extremista ultraortodoxo israelí, Ygal Amir, su asesino.
Nacido en Jerusalén en 1922 y asesinado en Tel Aviv, el sábado 4 de noviembre de 1995, este gran luchador por la paz entre Israel y Palestina se identificó con el ideal sionista desde su juventud; estudió en una escuela agrícola de la Galilea y entró a formar parte de la Hagana (Ejército clandestino formado por los judíos durante los últimos años de dominación colonial británica en Palestina). Ascendido rápidamente, mandó un regimiento durante la Guerra de Independencia de 1948-49. Al terminar la guerra se dedicó a la carrera militar y participó en la segunda guerra contra los árabes de 1956.
En 1964, fue nombrado jefe de Estado Mayor -puesto desde el cual reorganizó el ejército israelí (Tsahal)- a sus esfuerzos se debió -tanto como a los de su ministro de Defensa, Moshé Dayán- la victoria en la Guerra de los Seis Días (1967), que proporcionó a Israel la ocupación de los territorios de Cisjordania y Gaza, además de la península del Sinaí y los altos del Golán.
Después de esta tercera guerra, Rabin cambió la carrera militar por la política, ligado al hegemónico Partido Laborista de Israel. Desempeñó la embajada de su país en Washington de 1968 a 1973, tiempo durante el cual adquirió una visión amplia de las relaciones internacionales. Desde aquel puesto se ganó la confianza de la primera ministra Golda Meir, que lo nombró ministro de Trabajo.
La cuarta guerra árabe-israelí (Guerra del Yom Kippur, 1973) hizo caer a Golda Meir, momento en que fue sustituida por Rabin, tanto al frente del partido laborista como del gobierno israelí (1974-77). Un escándalo político montado en torno a una compra de dólares realizada por su esposa Lea, le obligó a dimitir en favor de su rival dentro del partido, Shimon Peres. Aunque la victoria electoral del Likud en 1977 terminó con 29 años de poder laborista, Rabin siguió siendo diputado (habiendo sido reelecto en 1981).
Las luchas internas entre Peres y Rabin marcaron los años siguientes de la oposición. Reconciliado con Peres, aceptó formar parte como Ministro de Defensa de los gobiernos de coalición presididos por Peres y Shamir a partir de 1984; y consiguió la unificación del partido que le proporcionó una nueva victoria electoral en 1992.
Las últimas palabras de un guerrero que se transformó en un luchador por la paz, fueron silenciadas 90 minutos después de hablar frente a casi 100.000 personas en la plaza “Reyes de Israel” en Tel Aviv. Era la primera vez que accedía a cantar públicamente canciones por la paz…
Algunas de sus palabras en el día de su asesinato:
''Fui militar por 27 años. Hice la guerra mientras no existía una oportunidad para construir la paz…”
''Y todos ustedes, al estar aquí hoy día, comprueban… que el pueblo desea la paz y se opone a la violencia. La violencia erosiona, corroe las bases de la democracia israelí..."
''La violencia debe ser rechazada y sabiamente extirpada y aislada. No es el camino del Estado de Israel. La democracia es nuestro camino. Podemos tener diferencias, pero estas deben resolverse a través de elecciones democráticas..."
''La paz no existe solamente en las oraciones... es el deseo más profundo del pueblo judío. Hay enemigos del pueblo que intentan atacarnos para sabotear los intentos por la paz…”
(Associated Press)
La conexión con Nueva York:
La investigación del asesinato, obligó a las autoridades israelíes a concentrarse en las organizaciones extremistas de derecha tanto en Israel, como en los Estados Unidos de América del Norte.
Focalizaron su interés en aquellos grupos cuya violencia y fundamentalismo llevaron a Yigal Amir a dispararle a Rabin como, por ejemplo, el grupo terrorista Kahana Chai; esta es una organización anti-árabe sospechada por la policía israelí, de estar ligada al asesinato.
Otra organización extremista judía, “Eyal", cuyos tentáculos se afirmaban profundamente en los asentamientos de los territorios ocupados por Israel durante la guerra en la ribera cccidental.
Amir, era un visitante asiduo de dichos asentamientos.
"Admiramos al muchacho por su sinceridad, y por cumplir con su palabra" dijo Avishay Raviv, lider del “Eyal”. La policía israelí, afirmó que “Amir pertenecía a “Eyal”.
“Kahana Chai”, por otro lado, es una filial del movimiento “Kach” fundado por el desaparecido rabino Meir Kahane, que vivía en Nueva York.
La Mossad, se contactó con organizaciones similares en los Estados Unidos, para que éstas les ayudaran a investigar las conexiones que estos fundamentalistas de extrema derecha, tenían con judíos en ese país.
Existía también, una segunda conexión con Nueva York; el rabino ortodoxo de 72 años y de gran renombre: Abraham Hecht, de Brooklyn. En Junio de 1995, éste había citado una ley religiosa que permitía matar a una persona que: "voluntariamente, de manera conciente (o) intencional entrega cuerpos o propiedad humana a un pueblo enemigo."
Amir sostuvo siempre que había disparado en contra de Rabin, por entregarle tierra a los palestinos y que por lo tanto, el suyo no era un crimen.
El extremismo judío en Israel, ¿culpable?
Comprender el marco socio-histórico en el cual se dan estos hechos, lleva indudablemente, a examinar organizaciones de extrema derecha y ultra conservadoras en el ámbito religioso que incitan a la violencia.
A pesar de que Yigal Amir, dijo haber actuado solo, las autoridades arrestaron también a su hermano Hagai, quien fue llevado a prisión el 5 de noviembre de 1995 como su posible cómplice. Un tercer sospechoso, fue arrestado el 8 de noviembre.
Se detuvo a cientos de extremistas, en especial a aquellos que eran seguidores del asesinado rabino estadounidense, Meir Kahane, ya que Amir sostuvo siempre un discurso anti-árabe y decía obedecer instrucciones de “Dios” al detener el proceso de paz.
Se detuvo a rabinos sospechosos de escribir panfletos que decían que: “el asesinato de Rabin, estaba sancionado bajo la ley judía”, panfletos que fueron distribuidos en sinagogas.
Los extremistas permanecieron inmutables ante las amenazas de arresto.
Noam Federman, quien era el vocero del movimiento “Kach” fundado por Kahane, decía que: "Cualquier judío que sea culpable de que otros judíos teman abordar buses, o caminar por la calle en libertad, debe tener miedo de que alguien lo mate", dijo.
Federman dijo no estar conectado al asesinato de Rabin, pero admitió no sentirse acongojado: "Para mí, Rabin es un asesino. No lo habría ajusticiado, pero no me apena su muerte” dijo en su momento.
El asesino
De 26 años, Ygal Amir escuchó con el rostro lleno de felicidad que Rabin estaba efectivamente muerto. Israel y el mundo entero, vio de manera atónita, como el asesino se felicitaba por el resultado de su acción.
“He hecho mi trabajo”, dijo después que el oficial de policía Moti Naphtali lo acusara formalmente de asesinato.
Un equipo de psiquiatras declaró que Amir estaba en perfecta salud mental, y que sus acciones habían sido premeditadas y fríamente calculadas.
Al preguntarle si lamentaba lo sucedido, dijo que: “No… Rabin fue ajusticiado…”
Amir estaba obsesionado, como sostuvo el abogado defensor, y por lo tanto; ¿se lo debe considerar irresponsable de sus actos? ¿Estaba manipulado o cegado por una ideología fundamentalista?
De acuerdo a la acusación formal, Amir decidió asesinar a Rabin en algún momento después de que el líder firmara el acuerdo de paz con la OLP en Septiembre de 1993.
Los que se beneficiaron con su muerte.
El sector político más beneficiado con este asesinato, fue sin dudas la derecha israelí en conjunto con el fundamentalismo religioso judío, que se oponían furiosamente a los esfuerzos de Rabin por lograr la paz. El terreno quedaba despejado para sus apetitos de poder y dominación política en el país. Asesinando a Itzaak Rabin que había decidido privilegiar la paz por sobre la guerra, llevarían nuevamente a Israel al discurso del resentimiento, del odio y del repudio internacional.
Los sectores más fundamentalistas en Israel, podían congratularse ante el horror que significó el crimen en contra de Itzaak Rabin. Aquellos que mezclan y confunden el discurso religioso con el político, desconocen el valor de una mirada secular que es la única que privilegia la diversidad creciente ante los desafíos del futuro.
El dogmatismo ciego de una religión llevada al extremo, se beneficiaba con la desaparición del constructor de la paz. El discurso tremendista de la derecha, fue sellado con un crimen.
Un nuevo actor, entra en el escenario político israelí.
Los intereses específicos y anti-democráticos de diversos grupos de poder económico, cultural y religioso judíos, invaden Israel a partir de la década de los ‘60 con fuerza incontenible y apoyados internacionalmente, en especial por los Estados Unidos.
Esto debe entenderse en el contexto de lo que fuera la división del mundo, en lo que se conoció como la Guerra Fría. Sectores que respondían a intereses imperialistas estimaron como peligrosa y contraria a los intereses de la “democracia”, una posible intervención de la ex- Unión Soviética en un área de importancia estratégica vital para Occidente.
No debemos ignorar, por otro lado, que dicha posibilidad resultaba inaceptable por lo desestabilizadora. La ex-URSS, decidió apoyar los intereses árabes de manera irrestricta, a la luz de la incondicionalidad que demostraban los Estados Unidos hacia Israel. Los palestinos (y el resto del mundo árabe) habían encontrado un aliado político y militar.
Lo cierto es que la inspiración democrática y pluralista de los primeros años, da lugar a una peligrosa mezcla que confunde lo religioso con lo político, atentando de esta manera, contra los principios fundamentales de la democracia que se pretendía construir en el país.
La idea de que Israel:
a) debía reclamar para si toda la tierra que le había sido prometida “por Dios”,
b) que esta debía ser “solamente para los judíos”,
c) restringir la inmigración judía a condiciones religiosas e impuestas por rabinos,
d) construir el marco laboral, social, cultural y político del país en torno a la Ley Mosaica constituía, desafortunadamente, un atentado a cualquier comprensión de las necesidades que aparecen tanto del pueblo judío como de los pueblos árabes de la región.
Poco a poco, los intereses ajenos y propios de la derecha israelí más reaccionaria, permitieron una confusión criminal de lo secular con lo religioso. El discurso fundamentalista, apoyado por la ortodoxia judía, ha producido una realidad anti-democrática en donde todo esfuerzo por la paz, por el respeto a la diversidad, por una comprensión realista de la complejidad de la región y del mundo, aparecen como un ataque a lo que el fundamentalismo israelí considera “el derecho inalienable del pueblo elegido por Dios a la Tierra Prometida”.
La construcción de asentamientos en zonas de concentración demográfica árabe, constituyó una provocación inaceptable. Y lo que es más doloroso aún, estableció la necesidad de que miles de jóvenes judíos de las Fuerzas Armadas Israelíes, sacrificaran sus vidas defendiendo lo indefendible. Recursos preciosos y necesarios para la construcción de una patria judía más democrática, fueron destinados a defender los asentamientos que a poco, no contribuían a un Israel dispuesto a respetar la diversidad en su propio pueblo. La ortodoxia fundamentalista israelí, se transformó así, en un instrumento de confusión, destrucción y muerte en lo político y en lo social.
La separación del Estado y la religión, es una batalla que recién comienza en Israel, pero es una batalla imprescindible y necesaria si queremos que el país viva en paz, libertad, democracia y respeto por la diversidad que es propia e inherente a la humanidad entera.
Aprender las dolorosas y horrendas lecciones de la historia de nuestro pueblo, implica reconocer la existencia de los demás, del ‘otro’ como un ser humano con derechos y deberes. Implica no objetivarlo. No ‘cosificarlo’ como dijera el gran Martin Buber.
El pueblo judío donde quiera que se encuentre, necesita una patria donde se bien ‘con-viva’ (vivir con los otros ) y no un espacio en donde se discrimine en torno a la religión, al género, al origen, o a las ideologías.
La lucha por una visión pluralista del Estado israelí, debe comenzar ya. El fanatismo y la intolerancia religiosa no permitirán la construcción de un Israel libre de los flagelos que casi destruyeron al pueblo judío. Será un proceso duro y difícil, pero necesario después de 5766 años de historia que nos han enseñado a respetar la libertad de cada individuo, condición sine qua non para construir comunidades sociales democráticas, solidarias e innovadoras.
*Socióloga, Ph.D.
Bashir Gemayel, un cedro con madera de cruz*

Nacido el 10 de noviembre de 1947 en Beirut, Bashir Gemayel fue el más pequeño de una familia de seis hermanos. Su padre, Pierre Gemayel, fue uno de los principales dirigentes políticos de la comunidad cristiana maronita del Líbano. Además fue fundador del Kataeb o la Falange libanesa, partido católico que defiende las peculiaridades de la cultura maronita libanesa. El nombre fue adoptado por la simpatía que el viejo Pierre tenía por el ideal joséantoniano de la Falange española.
El joven Bashir estudió en el colegio Nuestra Señora de Jamhour y después en el Instituto Moderno Libanés. En 1962 siguió los pasos de su padre y se integró en la sección estudiantil de la Falange. Seis años después Bashir se convertirá en uno de los líderes estudiantiles que defenderá en polémicos coloquios universitarios la neutralidad libanesa frente al conflicto que enfrenta a palestinos con israelíes. En aquel momento, el pequeño país del cedro había acogido gran número de refugiados palestinos. Sin embargo, las organizaciones armadas de éstos atacaban las posiciones norteñas de Israel planteando problemas a la neutralidad libanesa. Pero este conflicto dividirá al país: la izquierda del país defendía un alineamiento político con los refugiados palestinos y los nacionalistas, entre los cuales estaba el la Falange libanesa, eran favorables a la neutralidad y a la prohibición de los ataques armados palestinos desde el Líbano.
En 1970 Bashir Gemayel fue víctima de un secuestro durante ocho horas por activistas palestinos por su postura contraria al apoyo, sin condiciones, a la OLP. El hecho influiría bastante en su posterior actividad política. En ese mismo año el hijo de Gamal Abdel Nasser, presidente del gobierno egipcio y principal líder de la causa árabe, invitó al joven maronita a visitar el país del Nilo, quedando impactado por la personalidad del Rais.
En 1971 Bashir conseguirá licenciarse en derecho y dos años después lo haría en Ciencia Política. Ambas carreras realizadas en la Universidad San José de Beirut. Después estuvo en Dallas (Texas) donde se graduó en la American and International Law Academy. Hasta 1975 Bashir abrirá un bufete en Beirut Oeste. No obstante, de manera paralela, fue nombrado inspector de las Fuerzas Regulares Falangistas, milicia armada del partido. En 1974 fundó la escuadra BG formada por estudiantes universitarios para la protección de la comunidad maronita ante los ataques armados de los palestinos.
En 1976 fue nombrado vicepresidente del Consejo Militar del Kataeb, pero a la muerte del presidente William Hawi, lideró la unificación de las Fuerzas Libanesas frente a la invasión siria del país, siendo apresado por un corto tiempo por las autoridades militares de ese país. Al año siguiente se casó con Solange Toutoungi, cuya unión pronto se verá premiada con el nacimiento de su hija Maya. También escribe "Cien días de Guerra", un libro contrario a la presencia siria en Líbano y al bombardeo de los barrios cristianos de Beirut. Pero en 1980 cuando nace su segunda hija Youmna, su hija Maya muere a consecuencia de una bomba puesta contra su padre. En ese mismo año, Bashir unifica las fuerzas militares del sector este de Beirut, zona bajo control cristiano.
En 1981 visita los Estados Unidos donde departirá en numerosas conferencias sobre la situación del Líbano en sus terribles circunstancias de guerra civil. Al año siguiente, preocupado por su país, organizó la primera conferencia internacional de solidaridad con el Líbano. 1982 se convierte en un año de fuerte influencia para Bashir y su país: nace su hijo Nadim y el país es invadido por las fuerzas israelíes. En una rápida operación de ocupación, los israelíes ocupan el sur del pequeño país y llegan hasta Beirut, donde expulsan a los palestinos de la OLP en dirección al lejano Túnez. Sin embargo, el castigado país encerrado en una guerra civil y ocupado por sus dos vecinos decide, el 23 de agosto, a través del parlamento libanés, elegir a Bashir como presidente de la república libanesa.
Las esperanzas abiertas por la elección del joven líder maronita para la más importante magistratura del país, quedó cerrada el 14 de septiembre del mismo año cuando el cuartel general del Kataeb situado en el barrio de Achrafieh fue destruido por una bomba que mató a treinta y cinco falangistas y al propio presidente Bashir Gemayel.
Sin embargo, a pesar de su muerte y su sustitución por su hermano Amín, Bashir nunca fue olvidado por la comunidad maronita libanesa por sus numerosas acciones: campamentos para jóvenes, la construcción del aeropuerto Hamat, la Radio Libre del Líbano, el Socorro libanés para los niños de la guerra, la televisión de las fuerzas libanesas, la Asociación Cultural libanesa, el comité comercial de Achrafieh, el comité de fiestas de Achrafieh. Estas diferentes actividades, que ahondaron en organizar la sociedad libanesa en un sentido católico maronita, convirtieron a Bashir en uno de los hombres de mayor talla de la historia del Líbano.
Fuente: www.arbil.org
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